Bajo el contexto biológico, evolutivo y ecológico todas las especies (animales, plantas, hongos, bacterias) desempeñan un papel importante en el equilibrio del ecosistema. Los perros y gatos domésticos perdieron ese papel y su capacidad de sobrevivencia como parte de un ecosistema saludable (vivir y desarrollarse libremente) cuando hace aproximadamente 20,000 años, los seres humanos aislaron algunos ejemplares de sus ancestros salvajes (gatos africanos y lobos europeos) y comenzó el proceso de domesticación. En el caso particular de los lobos, empezaron a servir de alarma ante los peligros, ayuda en la cacería y compañía por lo que los humanos los fueron seleccionando por su comportamiento, apariencia y habilidades hasta dar como resultado las aproximadamente 350 razas de perros que existen en la actualidad.
El proceso de domesticación de los lobos trajo cambios a nivel genético, fisiológico y conductual, reducción de la agresividad, modificaciones en su reproducción, alteraciones anatómicas, afectando en algunos casos negativamente a los animales en aspectos como su salud física, emocional. La falta de estimulación mental, la restricción de movimiento y la ausencia de interacciones sociales adecuadas pueden manifestarse a través de cambios en su comportamientogenerando estrés, ansiedad, depresión, agresividad, la vocalización excesiva o comportamientos compulsivos, características observables en los actuales perros.
Se estima que hay mil millones de perros y 700 millones de gatos en el planeta, sus condiciones varían entre los que son completamente dependientes de los humanos hasta los ferales con libertad total de movimiento. En medio, se encuentran los perros y gatos llamados erróneamente “de la calle” que en realidad, son animales que alguna vez tuvieron un hogar, que fueron abandonados y que sus tutores no advirtieron el impacto que genera esta acción. Pues abandonar animales de compañía (mascotas) en la calle o en el campo (aparte de ser un delito y un acto de crueldad) tiene muchas repercusiones negativas, ya que las calles son un entorno hostil para ellos y representan diversos peligros como:
Ser una experiencia traumática que afecta su salud física, emocional, y su confianza en el ser humano.
Padecer hambre y sed
Pues pasan horas, días o incluso semanas deambulando en busca de estos recursos, gastando la poca energía que tienen y cuando encuentran alimento, generalmente en los desechos generados por los seres humanos, estos son pocos restos de comida, en estado de descomposición y muchas veces deben competir por ellos con otros perros (hembras, cachorros o perros ancianos) que se encuentran en la misma situación de abandono, generando peleas por un recurso escaso y poco nutritivo, sin embargo en situaciones extremas pueden atacar a otros animales como gatos y animales nativos (aves, reptiles y mamíferos). Por falta de agua un perro podría morir en días, y por falta de alimento en aproximadamente de 1-2 semanas.
Refugio
Al no tener sitios de refugio quedan expuestos a condiciones climáticas adversas como el calor, frio, lluvias, accidentes, maltrato, tortura y hasta abuso sexual.
Problemas de salud
Al no contar con atención veterinaria, medicamentos y vacunas, están expuestos a transmisión de enfermedades virales, bacterianas, fúngicas, parásitos (internos/externos) y al no estar esterilizados pueden contraer enfermedades de transmisión sexual. Además del riesgo que representan estas enfermedades para ellos mismos, pueden infectar a la fauna nativa poniendo en riesgo la biodiversidad, además de transmitir más de 50 enfermedades zoonóticas a través de las heces, orina, saliva, caspa y los cadáveres que no fueron depositados y tratados apropiadamente.
Aumento de la población en situación de calle
Las pocas esterilizaciones de los animales en situación de calle y el cada vez más frecuente abandono (500 mil ejemplares por año, solo en la CDMX) debido a camadas indeseadas, resultado de un mal proceso de adopción o de animalitos adquiridos por diversas celebraciones (navidad, 14 de febrero, cumpleaños, reyes magos) ha dado como resultado perros deambulando individualmente o formando jaurías las cuales pelean constantemente por recursos (comida, agua, territorio, refugios, hembras) y fauna feral, es decir perros y gatos agresivos que nunca han experimentado contacto humano, lo evitan y son depredadores natos, por lo cual son un riesgo para ellos mismos, para otras especies domésticas, fauna nativa y para los seres humanos, lo anterior da como resultado aproximadamente 30 millones de perros en situación de calle en nuestro país.
Pérdida de biodiversidad
Los perros y gatos son animales exóticos o introducidos, es decir especies no nativas de México que se establecieron aquí por acción humana, donde se han reproducido y dispersado sin control pues al no tener depredadores naturales, causan daños al ecosistema, se convierten en depredadores y matan fauna nativa, compiten con ellos por sus presas, los desplazan y reducen sus poblaciones, les transmiten enfermedades, y pueden reproducirse con especies estrechamente relacionadas. Se estima unas 347 especies vulnerables a ser cazadas por perros y gatos están amenazadas o extintas en estado salvaje, y en conjunto con las ratas son los tres depredadores con mayor capacidad de alterar ecosistemas introducidos por los seres humanos.
Turismo
En los últimos años hemos leído noticias en donde de manera brutal han exterminado algunas poblaciones de perros y gatos en situación de calle con la finalidad de “no dar mala imagen” ante los turistas que llegan con motivo de los periodos vacacionales y celebraciones que tienen lugar en diferentes municipios de nuestro Estado. Parte de esta frase es verdad, damos mala imagen pero como sociedad porque ni las autoridades (quienes son directamente responsables) ni la población hemos podido resolver o controlar de manera eficiente y respetuosa el problema de los animales de compañía abandonados en las calles, contrariamente, cada vez se normaliza más el tema y es más frecuente enterarnos de camadas nacidas o abandonadas en las calles, hembras gestantes, ejemplares geriátricos, individuos enfermos, con desnutrición severa, maltratados, lastimados de manera accidental o intencional, envenenados, torturados o abusados sexualmente.

La situación es alarmante, debemos ser conscientes de ello. Somos el país número 1 en toda Latinoamérica con mayor población de mascotas abandonadas en las calles y maltrato animal, a nivel mundial no es menos preocupante pues nos encontramos entre los 5 primeros lugares. Debemos dar soluciones de manera integral sin minimizar la gravedad, actuando de manera organizada, con trato digno y respetuoso hacia ellos y las demás especies, con información real, objetiva y basada en la ciencia pues con el “simple” hecho de permitir que estos animales sigan viviendo en las calles (en las condiciones brutales que sufren) estamos tolerando el abandono y el sufrimiento animal, estamos violentando sus derechos y coartando las libertades de bienestar animal pues en las calles no son libres de: 1. pasar hambre, sed y desnutrición, 2. Molestias físicas o térmicas 3. dolor, lesiones y enfermedad, 4. Temor, angustia o estrés.
“ Tenemos una deuda histórica y moral con estos animales que debemos pagar, nos protegieron en el pasado ahora nos toca protegerlos a ellos de los peligros del mundo actual y a las demás especies de ellos…como especie, los seres humanos somos responsables de ellos ”
— Reflexión anónima
Fuentes Consultadas
- Genome sequencing highlights the dynamic early history of dogs – PLoS Genetics
Leer artículo - Genomic and archaeological evidence suggest a dual origin of domestic dogs – Science Magazine
Leer artículo - Free-ranging dogs and wildlife conservation – Oxford University Press
Resumen del libro - The impact of free-ranging domestic cats on wildlife of the United States – Nature Communications
Leer estudio - Pet Statistics – American Society for the Prevention of Cruelty to Animals (ASPCA)
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